Tres aves, el Dodo de Mauricio, el Solitario de Rodríguez y el Dronte de Reunión, endémicas de estas islas descubiertas por los portugueses a principios del s. XVI, se extinguieron en poco más de un siglo de contacto con los humanos y con las especies que iban introduciendo, gatos, perros, ratas..., animales apáticos fueron considerados estúpidos porque no huían, ni hacían frente al hombre, a pesar de las agresiones a las que eran sometidos, masacradas a bastonazos por los marinos para llenar las despensas de los barcos de carne, ejemplares vivos traídos a Europa por los holandeses no lograron sobrevivir por las diferencias climáticas, por no conservar no las hay ni disecadas por que las que hubo se apolillaron con el tiempo y hoy solo se conservan esqueletos.

Sir Thomas Herbert, las dedicó este dramático epitafio en 1627:
"Tienen un semblante melancólico, como si fueran sensibles a la injusticia de la naturaleza al modelar un cuerpo tan macizo destinado a ser dirigido por alas complementarias ciertamente incapaces de levantarlo del suelo."